sábado, 24 de octubre de 2009

Doña Paz, de Fátima Fernández


Este relato lo ha escrito mi amiga de Facebook, Fátima Fernández. No son meras palabras las que ha escrito sino que es un relato que te hace reflexionar, un autentico canto a la paz.


Como he dicho antes, hoy es el Día de la Biblioteca y ¿ qué mejor forma de celebrarlo que con un cuento en el que se habla de paz? La Biblioteca es sinónimo de paz, de integración, de solidaridad, de apoyo, de firmeza, de estabilidad....


Muchísimas gracias, Fátima por dejar que compartamos tus palabras.



Doña Paz era una preciosa paloma blanca que vivía en un viejo palomar abandonado.

Cada mañana, un muchacho del pueblo le llevaba agua, trigo y pan.
Así lo hizo, durante muchos años, hasta que cierto día, sin saber Doña Paz el porqué, aquel muchacho que, con el paso del tiempo, se había convertido en un hombre, dejó de ir al palomar.


Los días fueron pasando y Doña Paz, preocupada por la desaparición de su amigo, preguntó a sus vecinas, las gallinas:


—Vosotras, que de todos los rumores os hacéis eco ¿Sabéis por qué mi amigo ya no viene a verme? ¿Acaso está enfermo?


Las gallinas, extrañadas, le preguntaron:


—¿Es que no te has enterado?

Doña Paz que empezaba a temerse lo peor, les rogó aturdida e impaciente:


—¡Contadme, hacedme el favor de decirme qué es lo que he de saber!


Una de las gallinas le dijo muy seria:
—Tu amigo no puede venir a verte porque ¡ha estallado la guerra! —y agregó—. Ha sido encarcelado por oponerse a luchar.


Doña Paz, estupefacta por aquella noticia, decidió con rapidez que tenía que hacer algo para detener esa guerra y, sin decir más, batió sus alas para emprender lo que sería un largo vuelo.


Voló y voló, durante tres días y tres noches, sin apenas descansar ni comer. En su vuelo esquivó las balas de la sinrazón, observó con gran impotencia cómo algo salvaje se estaba desatando en el interior de las personas y cómo la desgracia y la miseria iban de puerta en puerta.


Absolutamente agotada, por fin al tercer día encontró una prisión. Al llegar al borde de una de sus ventanas se posó, con la misma suavidad con que lo haría un ángel.


Allí escuchó a un hombre que lloraba su desgracia. Al percatarse de su presencia, se abalanzó sobre ella y agarró con entusiasmo su cuerpo debilitado.


—¡Necesito tu ayuda para detener esta guerra! —exclamó la paloma, sin inmutarse por estar apresada y entre las manos de un hombre hambriento. Y agregó—. ¡Necesito la ayuda de un buen hombre que tenga esperanza de paz en tiempos de guerra!


El hombre, incrédulo y sorprendido por la valentía de Doña Paz, se excusó:


—Hace días que no como…y mi esperanza es poder comerte.


La paloma le preguntó con valentía:


—¿Podrías vivir con la vergüenza de no haber intentado evitar esta guerra por llenar antes tu estómago?


Avergonzado, el hombre soltó a Doña Paz, y con la timidez que da el saber que se ha obrado mal, bajó la cabeza.


—¡Adelante! ¡No hay tiempo que perder! —exclamó la paloma y, le ordenó—. 

Arráncame una pluma y escribe con ella éste mensaje << Luchemos con las armas del amor para conseguir la paz entre la humanidad y, usemos como balas el diálogo y la razón >>.

El hombre, sin comprender el plan ideado por Doña Paz, y algo confuso por la situación, le dijo apenado a la paloma:


—Lo siento mucho, pero no tengo papel, ni tinta…


—Entonces, ¡arráncame todas las plumas! y úsalas para escribir sobre ellas el mensaje. Utiliza como tinta la sangre que brote de mis heridas.


Compadeciéndose del sacrificio de la paloma, el hombre acató las órdenes de Doña Paz y, una a una, le arrancó todas sus plumas, mientras ella le decía:


—No sufras por mí, en cambio, alégrate por todas las personas a las que este mensaje les dará fe y esperanza.


Doña Paz desnuda de su hermoso plumaje blanco, con el color de la sangre cubriendo su piel explicó al hombre:


—Mis plumas son ligeras, apenas sople una brisa suave podrán llevar volando el mensaje.


Incrédulo, el hombre le preguntó:


—¿Un puñado de plumas podrá detener esta guerra?


Doña Paz, comprensiva ante la desconfianza de su compañero le respondió:


—No, lo único que puede detener una guerra son los propios hombres —y siguió explicándole—, sin fe, ni esperanza, es el miedo quien se apodera de los corazones. Un corazón con miedo puede llegar a ser cruel y usar sin razón alguna la violencia y la ira.


El hombre, emocionado ante aquellas palabras, se arrodilló ante la paloma y le preguntó:


—¿Qué más puedo hacer?


Doña Paz, orgullosa de él, le respondió:


—Arroja mis plumas por la ventana y deja que sigan el itinerario de los vientos.
Así, con la ventana abierta de par en par y aprovechando una leve ráfaga de viento, el hombre lanzó las plumas con fe en la fraternidad humana.


Pero cuando el hombre arrojaba las pocas plumas que quedaban en la celda, un soldado furioso entró de forma enérgica por la puerta:


—¿Conque ibas a comértela tú solito eh? —vociferó el soldado al ver a Doña Paz desplumada.


Y apresándola, con la poca delicadeza que da el sentimiento de la ira, se dirigió hacia la cocina de la prisión. Una vez allí, se dirigió al cocinero, con un tono autoritario:


—Esta misma noche, me la sirves con ajo y perejil.


Y sin decir más, se marchó.


El cocinero, acariciando la piel desnuda de la paloma, le susurró:


—Reconocería esos ojos tuyos en cualquier lugar del mundo.


Doña Paz, levantó su mirada y, con lágrimas en los ojos, le dijo:


—¡Muchacho! ¡Cuánto te he echado de menos!


Por supuesto, el soldado esa noche no cenó paloma. Doña Paz, con el paso de los días y el cuidado de su amigo, se fue recuperando. Sus plumas tardaron semanas en volverle a nacer.

La fe y la esperanza dieron la fuerza, suficiente, a la humanidad para cambiar el curso de una guerra por un camino con paz.




Feliz Día de la Biblioteca, Feliç Dia de la Biblioteca


Hoy es el día de la Biblioteca ( podemos cantarla con la músiquita de " Hoy es el día de los enamorados")

He estado buscando en la prensa a ver si había alguna referencia, por mínima que fuese, y nada. Se ve que como no es un día patrocinado por El Corte Inglés no tiene cabida y pasa desapercibido para la inmensa mayoría de la gente, por desgracia.

Yo, este año, lo que he hecho ha sido poner un cartel para que la gente se entere y a ver si para el próximo año organizamos alguna actividad.

Día de la Biblioteca, de los lectores, de la cultura y de las reivindicaciones. A ver si se nos hace un poquito más de caso y se nos tiene más en cuenta. Muchas de nosotras debemos hacer frente a presupuestos pequeñitos con los que has de hacer virguerias para comprar libros, otras están en lugares pequeños, en los que más que una Biblioteca parece un trastero ( como estaba la de El Perelló hace sólo 3 años) etc. Creo que las Bibliotecas debemos darnos más a conocer, romper con la idea que muchos tienen de que es un lugar sólo para hacer los deberes, donde todos han de estar mudos, un lugar serio, lúgubre, aislado.... ¡ No ¡ La biblioteca de hoy en día nada tiene que ver con ello.

Hoy, la Biblioteca ( y también los Archivos y Centros de Documentación) son espacios abiertos, interactivos, al servicio de los usuarios, Bibliotecas abiertas las 24 horas que se preocupan por dar el mejor servicio, lugares de encuentro, centros sociales, integradores etc Algo así como el árbol de la imagen, árbol que simboliza para mí la fuerza que debemos alcanzar en la sociedad, que dejemos de ser vistas ( muchas veces) como unos bichos raros.

Feliz Día ¡¡¡¡¡¡¡¡¡

viernes, 23 de octubre de 2009

Este Picasso es un caso


Al gran genio Picasso, también le dedican divertidas poesías dirigidas hacía los más pequeñajos.










Este Picasso es un caso


¡Qué divertido es Picasso!

Es pintor rompecabezas
que al cuerpo rompe en mil piezas
y pone el rostro en los pies.
¡Todo lo pinta al revés!

¡Este Picasso es un caso!
Es un puro disparate.
No es que te hiera o te mate,

pero en lugar de dos cejas
él te pone dos orejas.
¡Vaya caso el de Picasso!
Te deja que es una pena:te trastoca y desordena,
te pone pies en las manos

y en vez de dedos, gusanos.
¡Si es que Picasso es un caso!
En la boca pone un ojo,
y te lo pinta de rojo.

Si se trata de un bigote,
te lo pondrá en el cogote.
¡Menudo caso es Picasso!
¿Eso es hombre o bicicleta?

¡Si es que ya nada respeta....!
Esos ojos que tú dices,
no son ojos...¡son narices!
¿No es un caso este Picasso?
Todo lo tuerce y disloca:
las piernas, brazos y boca.

No es verdad lo que tu ves.
¡Él pinta el mundo al revés!
¡Qué Picasso es este caso!

Carlos Reviejo

Caja de Música


De nuevo Fausto nos ha obsequiado con una de sus poesías. Puro arte y sentimientos, palabras que llegan muy adentro, con las que te sientes identificado/a y ante las que no puedes permanecer indiferente.

Poesía, palabra, estrofas... ¡ Belleza ¡




CAJA DE MÚSICA



Mírate entonces
Deshojándote toda en ti misma en mis manos
Yo sosteniendo el otoño
Sujetando uno a uno el suspiro que exhalas
Reinventando tus labios revueltos de besos y
Pies infantiles
Tu aliento pequeño, distante,
como caja de música nunca escuchada
¿Cómo no abrir la sensual bailarina?
Ver en sus ojos los celos de luna
Ver la benigna silueta virar poesía
Cómo no abrir su mirada tan triste
Ya es plenilunio en el mes que más quiero
El aire es silencio y te trae a mis brazos
No cierro los ojos,
no vuelvo al olvido jamás un instante
Giro el engrane que activa tu bosque
Tienes aroma de rusias antiguas
Cruje quizás el barniz o las hadas curiosas
La sombra del tiempo se monta en
carrozas de lentos virajes
Canta el silencio sus odas más blancas
Vuelve la flor a dotarte de encanto
Abro la tapa y de pronto apareces
Nada transcurre a través de las almas
Arde desnuda la música eterna
Todo es aroma y un rojo y un canto imposible
Ya no reacciono
Simplemente me pierdo en tu bosque lejano y
me olvida el olvido

                                                               Fausto Vonbonek

 

miércoles, 21 de octubre de 2009

London Calling


Ayer Nueva York, hoy London. Como la primera, una ciudad que me fascina y que no me cansa; al igual que París la considero mítica.

Londres es bulliciosa, atrayente, mágica.
Una ciudad así merece un poema.




Meditación en Londres

Escucho en la sumisa soledad de la tarde
el rumor de las sombras cuando llega la noche
y en la ventana, oblicua, la luz se ha detenido.
              
Lo que está al otro lado,
¿no son, acaso, idénticas visiones
de ciudades distintas
unidas por su sola sucesión en el tiempo?
              
Las ramas de Hyde Park que hoy oscurecen
la mesa donde escribo,
¿no son en su quietud las contempladas
algún lejano día que regresa?
              
Se dibuja un perfil, la vaga imagen
de un paisaje que agota su presencia
como demora de su ser inmóvil.
              
El caer de las hojas reconoce
su tránsito fugaz en la distancia
que separa la vida de su muerte.

              

De "Una oculta      razón" 1991, Álvaro Verde

 

martes, 20 de octubre de 2009

Poeta en Nueva York, de Federico García Lorca



Ayer vi el programa de la Cuatro " Callejeros en Manhattan". Nueva York es una ciudad que siempre me ha fascinado y por la que me gustaría mucho perderme algún día. Qué mejor homenaje que este poema que le dedicó Lorca: Poeta en Nueva York. Lo acompaño con imágenes sacadas de la web de fotografía de la que os hablé ayer.



NEW YORK

Oficina y denuncia

A Fernando Vela


Debajo de las multiplicaciones
hay una gota de sangre de pato.
Debajo de las divisiones
hay una gota de sangre de marinero.
Debajo de las sumas, un río de sangre tierna.

Un río que viene cantando
por los dormitorios de los arrabales,
y es plata, cemento o brisa
en el alba mentida de New York.

Existen las montañas, lo sé.
Y los anteojos para la sabiduría,
Lo sé. Pero yo no he venido a ver el cielo.
Yo he venido para ver la turbia sangre,
la sangre que lleva las máquinas a las cataratas
y el espíritu a la lengua de la cobra.

Todos los días se matan en New York
cuatro millones de patos,
cinco millones de cerdos,
dos mil palomas para el gusto de los agonizantes,
un millón de vacas,
un millón de corderos
y dos millones de gallos
que dejan los cielos hechos añicos.

Más vale sollozar afilando la navaja
o asesinar a los perros
en las alucinantes cacerías
que resistir en la madrugada
los interminables trenes de leche,
los interminables trenes de sangre,
y los trenes de rosas maniatadas
por los comerciantes de perfumes.

Los patos y las palomas
y los cerdos y los corderos
ponen sus gotas de sangre
debajo de las multiplicaciones;
y los terribles alaridos de las vacas estrujadas
llenan de dolor el valle
donde el Hudson se emborracha con aceite.

Yo denuncio a toda la gente
que ignora la otra mitad,
la mitad irredimible
que levanta sus montes de cemento
donde laten los corazones
de los animalitos que se olvidan
y donde caeremos todos
en la última fiesta de los taladros.

Os escupo en la cara.
La otra mitad me escucha
devorando, orinando, volando en su pureza
como los niños en las porterías
que llevan frágiles palitos
a los huecos donde se oxidan
las antenas de los insectos.
No es el infierno, es la calle.

No es la muerte, es la tienda de frutas.
Hay un mundo de ríos quebrados
y distancias inasibles
en la patita de ese gato
quebrada por el automóvil,
y yo oigo el canto de la lombriz
en el corazón de muchas niñas.
Óxido, fermento, tierra estremecida.

Tierra tú mismo que nadas
por los números de la oficina.
¿Qué voy a hacer?, ¿ordenar los paisajes?
¿Ordenar los amores que luego son fotografías,
que luego son pedazos de madera
y bocanadas de sangre?
San Ignacio de Loyola
asesinó un pequeño conejo
y todavía sus labios gimen
por las torres de las iglesias.

No, no, no, no; yo denuncio.
Yo denuncio la conjura
de estas desiertas oficinas
que no radian las agonías,
que borran los programas de la selva,
y me ofrezco a ser comido
por las vacas estrujadas
cuando sus gritos llenan el valle
donde el Hudson se emborracha con aceite.

lunes, 19 de octubre de 2009

Poema para las Bibliotecas de Carmen Gil


Con motivo del Día de la Biblioteca he decidido poner esta versión de un poema escrito por Carmen Gil dedicado a la Biblioteca que lleva su nombre. Así, en vez de nombrarla, se cita a la Biblioteca de El Perelló. Creo que es un gran homenaje a todas las Bibliotecas del mundo mundial.


La Biblioteca Infantil
Municipal El Perelló
tiene libros a montones
¡y magia por los rincones!

Pasean por todos lados
personajes encantados
y hay en sus estanterías
hechizos y brujerías.

Vive encima de la mesa
Filomena, la princesa,
que, hartita de ceremonia,
se ha ido a explorar la Amazonia.

Cerca del ordenador,
el pirata Nicanor
ha encontrado con su loro
tres libros: ¡qué gran tesoro!

En la pata de una silla
la bruja de pacotilla
convierte en sapo a un maestro
y encanta a diestro y siniestro.

Brinca y salta el hada Hilaria
junto a la bibliotecaria;
pero como es pequeñita,
no puede con la varita.

Un dragón hecho y derecho
baja volando del techo
y hace una pizza, feliz,
con llamas de su nariz.

En la biblio hay diversión,
aventura y emoción;
y, lectores y lectoras,
¡pasan volando las horas!

           (Carmen Gil)