sábado, 17 de octubre de 2009

Cuéntame un cuento... " Winnie the Pooh y el Árbol de la Miel"



Buscando cuentos infantiles me he encontrado este de Whinie The Poo uno de los ositos más tiernos que hay.



"WINNIE THE POOH Y EL ÁRBOL DE LA MIELl" de A. A. Milne

Paseando por el bosque, Winnie llegó a un claro donde crecía un gran roble, alrededor de cuya copa zumbaban las abejas. Tras mucho pensar (a Winnie le cuesta bastante trabajo) decidió que donde había abejas había miel, y la miel era lo que más le gustaba en este mundo. Así es que se puso a trepar y trepar, y cuando ya casi la tenía al alcance de la mano, la rama que le sostenía se rompió y cayó sobre un montón de zarzas.

Winnie se puso a pensar de nuevo y esta vez creyó haber encontrado una solución brillante, así es que se fue en busca de su amigo Cristóbal Robin para que le prestara su globo azul. Atado al globo llegaría hasta el panal de miel. Estaba seguro que las abejas confundirían el globo con el cielo, y a él mismo, bien manchado de barro, con una nube. La idea no hubiera sido mala si hubiera salido bien; pero las abejas pincharon el globo y el osito cayó a tierra nuevamente.

Tras su fracaso, Winnie fue a visitar a su amigo Conejo. Sabía que en su casa siempre había dos o tres tarros de miel y estaba seguro de que le invitaría a tomar un poquito. Metió la cabeza por la entrada de la madriguera de Conejo y preguntó si estaba en casa; a pesar de las negativas de Conejo que decía que se había marchado, Winnie entró, y por cortesía Conejo no tuvo más remedio que invitarle a tomar un poco de miel.

Pero como cuando de miel se trata el osito no se harta nunca, no pasó mucho tiempo antes de que acabara con todas las reservas que había en la madriguera.

El problema estuvo a la hora de marcharse. Había engordado tanto que quedó atascado en la entrada de la madriguera, con la mitad del cuerpo dentro y la otra mitad fuera. Conejo corrió en busca de Cristóbal para que les ayudara a salir.

Fue imposible desatascarlo, así es que Cristóbal Robin decidió que no había otro remedio que esperar a que adelgazara. Winnie permanecería allí hasta entonces, con la prohibición absoluta de tomar nada de alimento.

Los amigos acudían a visitarle y le entretenían con sus historias, pese a que Winnie tan sólo pensaba en que alguien le diera algo de comer; pero Cristóbal lo había prohibido y nadie se atrevía a desobedecer. Para que no pasara frío por las noches, Lechoncito le ató un pañuelo a la cabeza y se despidió hasta el día siguiente.

Los días pasaron. Conejo empujaba a Winnie de cuando en cuando para comprobar si había adelgazado lo suficiente y ya podia dejarle su entrada libre. Por fin llegó el momento de sacar al oso de su prisión. Llegó Cristóbal tocando el tambor al frente del cortejo de quienes intentarían la proeza: allí marchaban Cangu, Ro, Conejo, Topo, Búho y el burrito Igore.

Cristóbal agarró las manos de Winnie y empezó a tirar; de Cristóbal tiraba Cangu; de Cangu, Igore; de Igore, Lechoncito… Al fin, con un ¡Plop! Espectacular, Winnie salió disparado por los aires mientras sus amigos rodaban por el suelo.

Winnie fue a estrellarse contra la copa del roble… ¡Y se quedó atascado en el hueco del árbol! ¡Justo en la colmena repleta de miel! Mientras la comía a puñados pensaba que no le importaba engordar un poco más.

Fin.

viernes, 16 de octubre de 2009

Poema a Nefertiti escrito por Amenofis IV



Estos días Nefertiti está de nuevo de moda debido a su restauración y su reincorporación a un museo alemán. Quizá ( bueno, sin el quizá) sea junto a Cleopatra la reina del Egipto antiguo más famosa.

El busto de Nefertiti es de una gran belleza, si realmente ella fue así no pasaría desapercibida. Es enigmático y tiene un cierto halo de misterio.

En la web me he encontrado con esta carta poema que le escribió su marido, Amenofis IV ( o Akenaton) curioso y bello. No sabía que Amenofis fuese un poeta y nos permite descubrirle o verle desde un punto de vista más humano, menos dios o faraón.




CARTA DE AMENOFIS IV (AKENATÓN) A SU ESPOSA NEFERTITI

(Traducción del Poema dedicado a Nefertiti, encontrado en Egipto en el año 1830, encontrado en la antitesis de la Piedra Roseta, grabado en marmol, escrito por Akenatón y es su declaración de amor)

"Reina de las arenas
que a tus pies
se desborda el Nilo.
Amárrame a tus cadenas
que la vida es como es
pero vivo pendiente del hilo
que me alarga las esperas.
Que todo mi reino daría
por esas caderas
y por ese cuello
que es la romería
de mi boca desbocada.
Y deshojaré el velo
que esconde tu mirada
bajo el clamor
de tu cabello al viento
para entre Karnac y Luxor
peregrinar por el amor
y el perfume de tu aliento.
Mi reina, yo te daría
la fuerza de los dioses
el compás de una letanía,
un imán entre la distancia
y los roces,
un perfume en la fragancia
de esta calma enloquecida.
Y por ti perdería la vida
naufragando en tu belleza
y tu calor.
Y tal vez no tenerte sería
mendigar con riquezas
carentes de valor.
Nefertiti, desliz
de una sábana en celo,
corazón de un final feliz
y reina de los mares del cielo.

El edén y el infierno trepanan memorias
desempolvan antiguas quimeras
como la decepción y la gloria
y ese carruaje que ojalá no volviera..."


Cuéntales un cuento.



Este párrafo lo ha puesto Teresa en su página de Face Book y no he dudado en tomarlo prestado puesto que me ha parecido interesante e importante.


Hablamos de cómo fomentar el gusto por la lectura y una de las cosas más sencillas es contar cuentos. Los cuentos despiertan la imaginación, hacen soñar, vivir aventuras, interesarse por descubrir cosas nuevas, despiertan sentimientos. Un simple " Érase una vez" puede muchas veces hacer más por animar a leer de lo que pensamos.


En la Biblioteca hay una buena colección de cuentos tanto clásicos como más modernos. Historias divertidas listas para adentrar a los más pequeños en un mundo lleno de fantasía.








A los padres, madres, maestras y maestros
Cuéntenles cuentos
“Tal vez el tiempo, que siempre va tan de prisa, borre en sus estudiantes los rostros de ahora y las coordenadas de aquel salón donde ustedes les leen cuentos, sin pedirles nada a cambio, salvo sus caras de expectación, terror, asombro o deleite... Pero quizás cuando sean grandes lectores se acuerden de algún cuento entrañable que los marcó para siempre y de una voz que decía: “Érase una vez, en un país muy lejano...”


Y nadie estará ahí para ponerles una condecoración ni una medalla al mérito ni para dar fe del milagro. Pero así es como se van haciendo los lectores: cuerpo a cuerpo: cuerpo y alma, en una habitación o en un salón de clase. Cuento a cuento. Y uno por uno.  


Yolanda Reyes
Charla para los maestros, con ocasión del lanzamiento de Cuentos para siempre de la colección “Libro al Viento”, del Instituto Distrital de Cultura y Turismo. Biblioteca Virgilio Barco. Bogotá, Colombia. Junio 18 de 2004 

24 de octubre: Día de la Biblioteca


El próximo día 24 de octubre se celebra el Día Internacional de la Biblioteca. Una buena ocasión no sólo para dar a conocer las Bibliotecas sino para impulsar el gusto por la lectura.

Un día que, lamentablemente, pasa desapercibido para la mayoría de la gente por lo que no estaría de más que se diese a conocer.  

Hay que acercar más las Bibliotecas a la sociedad, hacerlas aún más plurales y abiertas. Convertirlas en un espacio en el que la gente se sienta como en su propia casa, un lugar acogedor, confortable en el que pueda disfrutar.

jueves, 15 de octubre de 2009

Incentivando la lectura


Uno de los principales objetivos de cualquier Biblioteca, es el de fomentar el gusto por la lectura. A simple vista, puede parecer sencillo pero es un gran reto ya que hoy en día el libro tiene una fuerte competencia en la tele, los videojuegos, Internet y otra serie de actividades.

Por ello, las Bibliotecas debemos estar siempre cuáles Viki el Vikingo, con las ideas a punta de nariz para despertar este gusto por la lectura tanto en niños como en mayores.

¿Y cómo podemos hacerlo? En la revista Consumer Marta Vázquez Reina publicó un artículo en el que aportaba una serie de pautas. Me parecen bastante interesantes y aplicables para todos los públicos.

Ideas que van desde celebrar aconteciomientos con libros como referencia hasta realizar campañas que den a conocer la Biblioteca y sus fondos sin olvidar una estrecha colaboración con los centros docentes. Esto es muy importante, en la mayoría de los Colegios la Biblioteca Escolar no existe así que su falta debe ser suplida por la Municipal. Una unión Biblioteca-Colegio es clave.

La Biblioteca debe salir a la calle, darse a conocer, hacer que la gente pierda el miedo, que no la vea como un simple lugar al que acudir a hacer los deberes o a estudiar. Las Bibliotecas de hoy en día somos algo más:  somos puntos de información a los que se puede acudir tanto para llevarse un libro en préstamo a casa como para encontrar trabajo. Una Biblioteca abierta también como sinónimo de integración de los colectivos más desfavorecidos como los inmigrantes, hacer que sea una especie de puente de integración en la sociedad en la que están viviendo en ese momento.


Objetivos a los que se está aferrando la Biblioteca de El Perelló. Queremos ser eso: una Biblioteca abierta en la que la gente se sienta a gusto, en donde pueda desarrollarse y dar rienda suelta a su imaginación, en la que los libros se vean como amigos, como ventanas o puentes a mundos mágicos.
 
 
 
 
 

miércoles, 14 de octubre de 2009

Vida de Perro



En el blog de Lunanaranja, me he encontrado este relato sobre un perrito bastante especial. Me ha parecido muy tierno.


PERRO

No tenía nombre porque nunca nadie lo había llamado. Y era lógico, porque jamás había tenido dueño. Recordaba, muy lejanamente, haber nacido junto a sus cuatro hermanitos en un terreno baldío un día frío y lluvioso. Pero no lo recordaba con tristeza porque conservaba la idea de haber sido feliz: nunca le había faltado ni el alimento ni el calor de su mamá; tampoco diversión, porque jugar con sus hermanos era toda una fiesta y hasta tenía memoria de que, siendo chiquito, simpático y peludo, muchas veces, chicos y grandes, se le habían acercado para hacerle caricias.

Pero el tiempo pasó y Perro creció. Y lo llamamos Perro porque ya se ha dicho que no tenía nombre así que, siendo simplemente un perro ¿de qué otra forma se lo podría llamar?

Lo cierto es que cuando Perro y sus hermanos se hicieron grandes tuvieron que ocuparse de sus propias vidas. De verdad no sabía cuál había sido la suerte de sus hermanitos, si andaban sueltos y callejeando o si habían encontrado un hogar, pero lo que sí sabía era que mantenerse con vida resultaba algo bien difícil y duro. Había que ingeniárselas para conseguir día a día algo que comer, agua para beber, un lugarcito donde repararse para dormir, para cubrirse de la lluvia, para soportar el frío.

Había aprendido también que en la calle, en el mundo, no faltaban peligros. Debía cuidarse de los autos que pasaban a las carreras sin verlo o sin ganas de verlo y también de ciertas personas que saben usar palos y escobas para propinar unos buenos golpes. En fin, que cuando se vive en la calle, solo, sin dueño, sin familia, sin amigos, sin hogar, la vida es penosa y está llena de riesgos.

Por todo ello Perro no quería ser perro y por mucho que tratara de adecuarse no se resignaba a su suerte.

Un atardecer, después de mucho trotar y trotar en busca de cualquier mendrugo que calmara su hambre, se encontró con un río y, como estaba tremendamente hambriento, fatigado y muerto de sed, se acercó a beber. Ya estaba en la orilla cuando un viejo botero que pasaba rema que rema, le gritó:

- ¡Tenga mucho cuidado, Perro, que este es un río mágico!

Perro hubiera querido preguntarle por qué o en qué consistía la magia, pero el botero ya estaba lejos y, además, sabía que él solamente podía hablar en perro, un idioma que es ignorado por la mayoría de las personas.

Se acercó un poco más al agua y pudo verse reflejado. Flaco, sucio, lleno de lastimaduras y cicatrices, el pelo opaco y duro, los ojos lagañosos. los lamparones de sarna. Sí, la verdad es que sintió lástima de sí mismo pues no era lindo ser Perro y no quería, definitivamente, ser perro.

Aproximó el hocico al agua clara y, mientras bebía, pensó: "¡Cómo quisiera ser pájaro!". Y en menos que canta un gallo, Perro estuvo convertido en pájaro. Aquello era maravilloso: podía volar y ver el mundo desde lo alto, no tenía que esquivar autos ni escapar de los palos, encontraba fácilmente miguitas, semillas, lombrices y hasta pudo darse el gusto de hacerse un nido en un árbol.

Pero un día, de puro curioso, se posó en la ventana abierta de una casa sólo por enterarse de cómo era la vida allí adentro. En esa esplénida mañana de sol, los padres y sus hijos desayunaban alegremente y el espectáculo lo dejó tan arrobado que no advirtió que el gato de la casa, bien sigiloso, se le venía acercando y apenas si pudo reaccionar cuando el zarpazo ya le había lastimado profundamente un ala.

Dolorido y sangrando regresó a su nido e intentó recuperarse, pero al día siguiente se sentía peor y al otro, peor todavía. Entonces presintió que moriría y recordó al río mágico. Con las últimas fuerzas que le quedaban voló hasta allí y, con el pico en el agua, reclamó:

- ¡Río, río, quisiera ser gato!

Y al instante se convirtió en gato, un gato grande, fuerte y saludable. "¡Esto es magnífico!", pensó lleno de alegría al verse reflejado. Y así comenzó su vida de gato que, aunque no resultaba tan sencilla a la hora de encontrar algo para comer, tampoco estaba tan mal, porque los gatos se llenan con poca cosa y hasta hay señoras que se dedican a llevarles comida a donde ellos se reúnen porque, como se sabe, los gatos suelen vivir juntos y no como los perros, cada cual por su camino.


Feliz estaba de tener alimento aunque fuera un día sí y otro no, de estar acompañado de amigos y de encontrar con más facilidad un lugar en el que ampararse del frío y de la lluvia. Así, la vida parecía ser un poco mejor que siendo perro. Pero una tardecita, mientras aprovechaba echado sobre el pasto los últimos rayitos de sol, de la nada se le vino encima un perrazo que, aunque andaba con su dueño, no llevaba correa. Apenas si tuvo tiempo de reaccionar y echar a correr como un loco buscando un árbol al que treparse mientras el amo se desgañitaba ordenándole al perro que volviera a su lado sin ningún resultado pues el mastín no paró de lanzar tarascones aquí y allá dejando a la vista sus temibles colmillos.

Con suerte y algunas magulladuras logró subirse a una rama, pero el corazón se le salía del pecho del susto que tenía. No, de ninguna manera, ya no bajaría del árbol, pero ¿cómo haría para comer? ¿Era posible llevar toda una vida arriba de un árbol? No. Aquello era ridículo e imposible y ganas de pasar por el mismo trance, ¡ni pensarlo! Definitivamente, no quería seguir siendo gato. Así que volvió al río cuando la noche ya era totalmente noche y, antes de hacer ningún pedido, decidió quedarse allí meditando sobre qué era lo que quería ser de manera definitiva.

"¿Vaca? ¡Ni soñarlo, que las vacas terminan sobre la mesa de las personas! ¿Gallina, tal vez? ¡Qué tontería! De no ser buena ponedora terminaría en puchero. ¿Quizás lombriz? ¡Vaya pavada! ¿Acaso tenía ganas de terminar ensartado en un anzuelo? ¿Un pez? ¡Pero si no hacía ni un segundo que se había acordado de los anzuelos!"

Pensó y pensó y siguió pensando y a todo le encontraba serios inconvenientes, al menos dentro de la lista de animalitos que él podía conocer. Y finalmente, se le iluminó la cabeza. Sí, quería ser perro pero no llamarse Perro, ser perro pero tener un dueño, tener un nombre, tener un compañero, recibir y dar cariño y protección, cuidar a un amo, custodiar una casa, jugar con los chicos. Sí, era éso lo que realmente quería: ser un perro con dueño. Entonces, solamente entonces, se acercó bien al río y, musitando, le confesó:

- ¡Quisiera ser un perro con dueño, si es posible!

E inmediatamente volvió a ser perro, pero Perro, flaco, sucio, lastimado, lagañoso y comido por la sarna. Volvió a mirarse en las aguas y se sintió triste, muy triste, porque esta vez el río no había cumplido su pedido. Entonces Perro pensó:

- Cierto, es mágico, pero no tan mágico.

Y así, cabizbajo, con enorme cansancio y más enorme pena, caminó hasta un árbol, se hizo un ovillo como pudo y se quedó dormido.

Recién lucía el sol en el cielo cuando Perro sintió una mano que le acariciaba la cabeza con ternura. Abrió sus ojos enturbiados y ni se animó a moverse por temor a asustar al hombre que, en cuclillas, continuaba mimándolo.

- ¡Pobre perro! ¡Qué sucio, flaco y lastimado está!

Perro no comprende cómo, pero ahora se llama Flux, engordó como seis kilos, su pelo se ve brillante y pulcro, no hay rastros de heridas, sus ojos ven claramente, tiene una cucha apoltronada y calentita y los ojos de un amo que lo miran con dulzura.De pronto, un día, se acordó del río. Y no, no podía ser tan desagradecido. Debía responder con gratitud a una magia tan grande y así lo hizo. Muy a escondidas y mientras su amo dormía la siesta, Flux se llegó hasta la orilla y, en su lenguaje de perro, que comprobadamente el río entendía muy bien, le dijo casi en secreto:

- ¡Gracias río! ¡Mil millones de gracias por tu magia! ¡Jamás voy a olvidarte y, aunque no tenga ya nada que pedir, vendré a visitarte todas las veces que pueda!

Y por primera vez el río, con un rumor, que es su manera de hablar, le respondió:

- ¡De nada, amigo! Yo te agradezco mucho el que seas reconocido, pero debo confesarte algo: el que hayas vuelto a ser Perro se lo debes a mi magia, pero el que ahora seas Flux es pura responsabilidad de otro mago que se llama Amor.

*Flux en alemán quiere decir "río"

martes, 13 de octubre de 2009

Otro gran poema de Teresa


Los versos los toman del aire los poetas,
se les quedan colgaditos en el alma,
les susurran día y noche en los oídos
hasta que al fin , atraviesan sus entrañas
poseyendo la mano que los escribe
hasta llegar al papel donde descansan
como bebés satisfechos dormitando,
y un día ocurre por fin la magia
de que una mirada lectora los encuentre
y los devuelva en sutil abracadabra
al universo ,mojaditos de emociones y
hasta de lágrimas
y es entonces cuando a los versos
les vuelven a salir alas
y vuelan hasta poetas que los tomen
para vivir en sus casas
por eso los poetas nunca mueren
no se lo permiten sus palabras,
los envuelven en espumas y en amores
los perfuman con estrellas y con flores
los impregnan de dulces melodías y colores
los hacen versos
y los traen de nuevo hasta algún alma.