martes, 20 de octubre de 2009

Poeta en Nueva York, de Federico García Lorca



Ayer vi el programa de la Cuatro " Callejeros en Manhattan". Nueva York es una ciudad que siempre me ha fascinado y por la que me gustaría mucho perderme algún día. Qué mejor homenaje que este poema que le dedicó Lorca: Poeta en Nueva York. Lo acompaño con imágenes sacadas de la web de fotografía de la que os hablé ayer.



NEW YORK

Oficina y denuncia

A Fernando Vela


Debajo de las multiplicaciones
hay una gota de sangre de pato.
Debajo de las divisiones
hay una gota de sangre de marinero.
Debajo de las sumas, un río de sangre tierna.

Un río que viene cantando
por los dormitorios de los arrabales,
y es plata, cemento o brisa
en el alba mentida de New York.

Existen las montañas, lo sé.
Y los anteojos para la sabiduría,
Lo sé. Pero yo no he venido a ver el cielo.
Yo he venido para ver la turbia sangre,
la sangre que lleva las máquinas a las cataratas
y el espíritu a la lengua de la cobra.

Todos los días se matan en New York
cuatro millones de patos,
cinco millones de cerdos,
dos mil palomas para el gusto de los agonizantes,
un millón de vacas,
un millón de corderos
y dos millones de gallos
que dejan los cielos hechos añicos.

Más vale sollozar afilando la navaja
o asesinar a los perros
en las alucinantes cacerías
que resistir en la madrugada
los interminables trenes de leche,
los interminables trenes de sangre,
y los trenes de rosas maniatadas
por los comerciantes de perfumes.

Los patos y las palomas
y los cerdos y los corderos
ponen sus gotas de sangre
debajo de las multiplicaciones;
y los terribles alaridos de las vacas estrujadas
llenan de dolor el valle
donde el Hudson se emborracha con aceite.

Yo denuncio a toda la gente
que ignora la otra mitad,
la mitad irredimible
que levanta sus montes de cemento
donde laten los corazones
de los animalitos que se olvidan
y donde caeremos todos
en la última fiesta de los taladros.

Os escupo en la cara.
La otra mitad me escucha
devorando, orinando, volando en su pureza
como los niños en las porterías
que llevan frágiles palitos
a los huecos donde se oxidan
las antenas de los insectos.
No es el infierno, es la calle.

No es la muerte, es la tienda de frutas.
Hay un mundo de ríos quebrados
y distancias inasibles
en la patita de ese gato
quebrada por el automóvil,
y yo oigo el canto de la lombriz
en el corazón de muchas niñas.
Óxido, fermento, tierra estremecida.

Tierra tú mismo que nadas
por los números de la oficina.
¿Qué voy a hacer?, ¿ordenar los paisajes?
¿Ordenar los amores que luego son fotografías,
que luego son pedazos de madera
y bocanadas de sangre?
San Ignacio de Loyola
asesinó un pequeño conejo
y todavía sus labios gimen
por las torres de las iglesias.

No, no, no, no; yo denuncio.
Yo denuncio la conjura
de estas desiertas oficinas
que no radian las agonías,
que borran los programas de la selva,
y me ofrezco a ser comido
por las vacas estrujadas
cuando sus gritos llenan el valle
donde el Hudson se emborracha con aceite.

lunes, 19 de octubre de 2009

Poema para las Bibliotecas de Carmen Gil


Con motivo del Día de la Biblioteca he decidido poner esta versión de un poema escrito por Carmen Gil dedicado a la Biblioteca que lleva su nombre. Así, en vez de nombrarla, se cita a la Biblioteca de El Perelló. Creo que es un gran homenaje a todas las Bibliotecas del mundo mundial.


La Biblioteca Infantil
Municipal El Perelló
tiene libros a montones
¡y magia por los rincones!

Pasean por todos lados
personajes encantados
y hay en sus estanterías
hechizos y brujerías.

Vive encima de la mesa
Filomena, la princesa,
que, hartita de ceremonia,
se ha ido a explorar la Amazonia.

Cerca del ordenador,
el pirata Nicanor
ha encontrado con su loro
tres libros: ¡qué gran tesoro!

En la pata de una silla
la bruja de pacotilla
convierte en sapo a un maestro
y encanta a diestro y siniestro.

Brinca y salta el hada Hilaria
junto a la bibliotecaria;
pero como es pequeñita,
no puede con la varita.

Un dragón hecho y derecho
baja volando del techo
y hace una pizza, feliz,
con llamas de su nariz.

En la biblio hay diversión,
aventura y emoción;
y, lectores y lectoras,
¡pasan volando las horas!

           (Carmen Gil)

sábado, 17 de octubre de 2009

Cuéntame un cuento... " Winnie the Pooh y el Árbol de la Miel"



Buscando cuentos infantiles me he encontrado este de Whinie The Poo uno de los ositos más tiernos que hay.



"WINNIE THE POOH Y EL ÁRBOL DE LA MIELl" de A. A. Milne

Paseando por el bosque, Winnie llegó a un claro donde crecía un gran roble, alrededor de cuya copa zumbaban las abejas. Tras mucho pensar (a Winnie le cuesta bastante trabajo) decidió que donde había abejas había miel, y la miel era lo que más le gustaba en este mundo. Así es que se puso a trepar y trepar, y cuando ya casi la tenía al alcance de la mano, la rama que le sostenía se rompió y cayó sobre un montón de zarzas.

Winnie se puso a pensar de nuevo y esta vez creyó haber encontrado una solución brillante, así es que se fue en busca de su amigo Cristóbal Robin para que le prestara su globo azul. Atado al globo llegaría hasta el panal de miel. Estaba seguro que las abejas confundirían el globo con el cielo, y a él mismo, bien manchado de barro, con una nube. La idea no hubiera sido mala si hubiera salido bien; pero las abejas pincharon el globo y el osito cayó a tierra nuevamente.

Tras su fracaso, Winnie fue a visitar a su amigo Conejo. Sabía que en su casa siempre había dos o tres tarros de miel y estaba seguro de que le invitaría a tomar un poquito. Metió la cabeza por la entrada de la madriguera de Conejo y preguntó si estaba en casa; a pesar de las negativas de Conejo que decía que se había marchado, Winnie entró, y por cortesía Conejo no tuvo más remedio que invitarle a tomar un poco de miel.

Pero como cuando de miel se trata el osito no se harta nunca, no pasó mucho tiempo antes de que acabara con todas las reservas que había en la madriguera.

El problema estuvo a la hora de marcharse. Había engordado tanto que quedó atascado en la entrada de la madriguera, con la mitad del cuerpo dentro y la otra mitad fuera. Conejo corrió en busca de Cristóbal para que les ayudara a salir.

Fue imposible desatascarlo, así es que Cristóbal Robin decidió que no había otro remedio que esperar a que adelgazara. Winnie permanecería allí hasta entonces, con la prohibición absoluta de tomar nada de alimento.

Los amigos acudían a visitarle y le entretenían con sus historias, pese a que Winnie tan sólo pensaba en que alguien le diera algo de comer; pero Cristóbal lo había prohibido y nadie se atrevía a desobedecer. Para que no pasara frío por las noches, Lechoncito le ató un pañuelo a la cabeza y se despidió hasta el día siguiente.

Los días pasaron. Conejo empujaba a Winnie de cuando en cuando para comprobar si había adelgazado lo suficiente y ya podia dejarle su entrada libre. Por fin llegó el momento de sacar al oso de su prisión. Llegó Cristóbal tocando el tambor al frente del cortejo de quienes intentarían la proeza: allí marchaban Cangu, Ro, Conejo, Topo, Búho y el burrito Igore.

Cristóbal agarró las manos de Winnie y empezó a tirar; de Cristóbal tiraba Cangu; de Cangu, Igore; de Igore, Lechoncito… Al fin, con un ¡Plop! Espectacular, Winnie salió disparado por los aires mientras sus amigos rodaban por el suelo.

Winnie fue a estrellarse contra la copa del roble… ¡Y se quedó atascado en el hueco del árbol! ¡Justo en la colmena repleta de miel! Mientras la comía a puñados pensaba que no le importaba engordar un poco más.

Fin.

viernes, 16 de octubre de 2009

Poema a Nefertiti escrito por Amenofis IV



Estos días Nefertiti está de nuevo de moda debido a su restauración y su reincorporación a un museo alemán. Quizá ( bueno, sin el quizá) sea junto a Cleopatra la reina del Egipto antiguo más famosa.

El busto de Nefertiti es de una gran belleza, si realmente ella fue así no pasaría desapercibida. Es enigmático y tiene un cierto halo de misterio.

En la web me he encontrado con esta carta poema que le escribió su marido, Amenofis IV ( o Akenaton) curioso y bello. No sabía que Amenofis fuese un poeta y nos permite descubrirle o verle desde un punto de vista más humano, menos dios o faraón.




CARTA DE AMENOFIS IV (AKENATÓN) A SU ESPOSA NEFERTITI

(Traducción del Poema dedicado a Nefertiti, encontrado en Egipto en el año 1830, encontrado en la antitesis de la Piedra Roseta, grabado en marmol, escrito por Akenatón y es su declaración de amor)

"Reina de las arenas
que a tus pies
se desborda el Nilo.
Amárrame a tus cadenas
que la vida es como es
pero vivo pendiente del hilo
que me alarga las esperas.
Que todo mi reino daría
por esas caderas
y por ese cuello
que es la romería
de mi boca desbocada.
Y deshojaré el velo
que esconde tu mirada
bajo el clamor
de tu cabello al viento
para entre Karnac y Luxor
peregrinar por el amor
y el perfume de tu aliento.
Mi reina, yo te daría
la fuerza de los dioses
el compás de una letanía,
un imán entre la distancia
y los roces,
un perfume en la fragancia
de esta calma enloquecida.
Y por ti perdería la vida
naufragando en tu belleza
y tu calor.
Y tal vez no tenerte sería
mendigar con riquezas
carentes de valor.
Nefertiti, desliz
de una sábana en celo,
corazón de un final feliz
y reina de los mares del cielo.

El edén y el infierno trepanan memorias
desempolvan antiguas quimeras
como la decepción y la gloria
y ese carruaje que ojalá no volviera..."


Cuéntales un cuento.



Este párrafo lo ha puesto Teresa en su página de Face Book y no he dudado en tomarlo prestado puesto que me ha parecido interesante e importante.


Hablamos de cómo fomentar el gusto por la lectura y una de las cosas más sencillas es contar cuentos. Los cuentos despiertan la imaginación, hacen soñar, vivir aventuras, interesarse por descubrir cosas nuevas, despiertan sentimientos. Un simple " Érase una vez" puede muchas veces hacer más por animar a leer de lo que pensamos.


En la Biblioteca hay una buena colección de cuentos tanto clásicos como más modernos. Historias divertidas listas para adentrar a los más pequeños en un mundo lleno de fantasía.








A los padres, madres, maestras y maestros
Cuéntenles cuentos
“Tal vez el tiempo, que siempre va tan de prisa, borre en sus estudiantes los rostros de ahora y las coordenadas de aquel salón donde ustedes les leen cuentos, sin pedirles nada a cambio, salvo sus caras de expectación, terror, asombro o deleite... Pero quizás cuando sean grandes lectores se acuerden de algún cuento entrañable que los marcó para siempre y de una voz que decía: “Érase una vez, en un país muy lejano...”


Y nadie estará ahí para ponerles una condecoración ni una medalla al mérito ni para dar fe del milagro. Pero así es como se van haciendo los lectores: cuerpo a cuerpo: cuerpo y alma, en una habitación o en un salón de clase. Cuento a cuento. Y uno por uno.  


Yolanda Reyes
Charla para los maestros, con ocasión del lanzamiento de Cuentos para siempre de la colección “Libro al Viento”, del Instituto Distrital de Cultura y Turismo. Biblioteca Virgilio Barco. Bogotá, Colombia. Junio 18 de 2004 

24 de octubre: Día de la Biblioteca


El próximo día 24 de octubre se celebra el Día Internacional de la Biblioteca. Una buena ocasión no sólo para dar a conocer las Bibliotecas sino para impulsar el gusto por la lectura.

Un día que, lamentablemente, pasa desapercibido para la mayoría de la gente por lo que no estaría de más que se diese a conocer.  

Hay que acercar más las Bibliotecas a la sociedad, hacerlas aún más plurales y abiertas. Convertirlas en un espacio en el que la gente se sienta como en su propia casa, un lugar acogedor, confortable en el que pueda disfrutar.