sábado, 12 de septiembre de 2009

Los vendedores de libros


He cogido este poema prestado de la Biblioteca de Cocentaina. Es todo un gran homenaje a los libreros y, en general, a todos aquellos que de una forma u otra estamos relacionados con el mundo del libro.

Pregón del librero
(Cantar anònim castellà del segle XVIII)

Voy por los pueblos vendiendo libros
vendiendo el alma de los poetas
vendiendo el grito de los profetas
vendiendo ideales
vendiendo ciencias
vendiendo arte
vendiendo sangre de ajenos dramas
vendiendo trozos de ajenas vidas
vendiendo el ansia del infinito
vendiendo dudas
vendiendo anhelos
cómo me duele vender los libros
como me duele dar por dinero mi mercancía
cómo me duele los ojos ávidos de los que quieren leer libros
todos los libros…no poder dárselos
voy por los pueblos vendiendo libros
yo que quisiera llenar las manos
colmar los ojos de todos

¡todos los que a mi vengan pidiendo libros!
Todos los libros
Como me duele vender los libros… y no poder regalarlos.

Una de las novedades: "La Princesa Buenpastel y el horrible Grunch" de Silvia Roncaglia


Esta es una de las novedades infantiles que he cogido. Lo he hecho porque me ha hecho gracia el título. Se trata de uno más de la serie sobre Princesas Fabulosas que ha editado Beascoa y cuya autora es Silvia Roncaglia encangándose Elena Temporin de las ilustraciones.

Es un cuento de Princesas y Príncipes pero, estas Princesas ya nada tienen que ver con las que estamos acostumbrados a encontrar en los cuentos clásicos. No son Princesas a las que haya que rescatar de las fauces de un terrible lobo o dragón sino al revés: ahora es la Princesa la encargada de salvar al Príncipe de las garras del malvado Grunch.

El cuento está narrado con un gran sentido del humor. Es muy divertido. Pese a ser de Princesas no está enfocado sólo para las niñas sino también para los niños. Las ilustraciones que acompañan al texto refuerzan esta diversión. Cada libro tiene 52 páginas con un tamaño de letra grande que permite a los más pequeñitos seguir aprendiendo a leer y, con historias como esta ya no tienen excusa. Puede que la próxima semana coja otro de los títulos, su precio es de unos 6 euros y me da que va a tener mucho éxito.

jueves, 10 de septiembre de 2009

María Elena Walsh


A través de un post de Cleia, me he enterado de que le han hecho un homenaje a esta gran poetisa argentina. Yo la descubrí una mañana de domingo mientras buscaba poemas infantiles por la Red; San Google me condujo a uno que hablaba sobre una vaca que quería estudiar, muy divertida.

María Elena Walsh nació un 1 de febrero de 1930 en Buenos Aires. Es una poetisa con una extensa obra en la que encontramos tanto poemas infantiles como destinados a adultos. Su trabajo, la llevó a relacionarse con otros poetas entre los que destaca Juan Ramón Jiménez que la invitó a ir a Estados Unidos.

La poesía de María Elena Walsh es toda una delicia. En todos ellos hay un mensaje claro, incluso en los infantiles en los que las moralejas dan en el clavo y no se quedan en meras palabras. Me gusta mucho la poesía de María Elena por este motivo y podeis comprobarlo en el siguiente poema que os dejo de ella.

Hoy me he encontrado este bellísimo poema sobre el amor. Me ha emocionado leerlo puesto que es muy cierto lo que dice en él:

ENTONCES

Cuando yo no te amaba todavía
-oh verdad del amor, quien lo creyera-
para mi sed no había
ninguna preferencia verdadera.

Ya no recuerdo el tiempo de la espera
con esa niebla en la memoria mía:
¿El mundo cómo era
cuando yo no te amaba todavía?

Total belleza que el amor inventa
ahora que es tan pura
su navidad, para que yo la sienta.

Y sé que no era cierta la dulzura,
que nunca amanecía
cuando yo no te amaba todavía.

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Un poema para mi oreja malita


Ya que tengo el oído malito, voy a dedicarle un poema de Giani Rodari. No la tengo, la oreja, verde como describe el poema sino más bien tirando a roja. Me ha parecido gracioso.

Un día, en el Expreso Soria Monteverde,
Vi subir a un hombre con una oreja verde.
Ya joven no era, sino maduro parecía,
Salvo, la oreja que verde seguía.
Me cambié de sitio para estar a su lado
y observar el fenómeno bien mirado.
Le dije: Señor, Usted, tiene ya cierta edad,
Dígame, esa oreja verde, ¿le es de alguna utilidad?
Me contestó amablemente: yo ya soy persona vieja,
Pues de joven sólo tengo esta oreja.
Es una oreja de niño, que me sirve para oír
cosas que los adultos nunca se paran a sentir:
Oigo lo que los árboles dicen, los pájaros que cantan,
las piedras, los ríos y las nubes que pasan,
oigo también a los niños, cuando cuentan cosas
que a una oreja madura, parecerían misteriosas.

Así habló el Señor de la oreja verde
Aquel día, en el Expreso Soria Monteverde


Gianni Rodari


Nota: Las "orejotas" me las ha prestado gustoso Legolas.

lunes, 7 de septiembre de 2009

Llena tu vida de poesía.


Muchas veces, más de las que debería ser, la poesía da la sensación de que es el género más marginado. Es uno de los más bellos pero siempre pierde la batalla frente a la novela, ésta aparece como la reina indiscutible a nivel de lecturas dejando en un segundísimo plano a la poesía. Algo que puedo comprobar día a día.

Salvo los 4 clásicos de poesías que suelen mandar cada año en los Institutos como lectura obligatoria, el resto de los magníficos libros de poemas que hay en la Biblio llevan años olvidados en un rincón de la estantería. Los lectores se decantan por la novela y creo que es porque identifican a la poesía como algo un poco ñoño y cursi ( algo así como ese anuncio de politonos poemas que anuncian en televisión) y hasta aburrido y no lo es.

Hay poesías y poesías. Las hay que, cuando las lees te dejan un gran sabor de boca y notas como han alimentado hasta la saciedad a tu alma. Otras, en cambio, te dejan indiferente. Aunque no la leo mucho, reconozco que me gusta. Sobre todo me gusta leer a los grandes poetas, muchos de ellos viejos conocidos de la época escolar pero no por ello pasados de moda. Releer a los clásicos poetas siempre te permite descubrir nuevos matices lo mismo que a los nuevos.

La Biblioteca de Cocentaina ha puesto una poesía escrita por una persona que respondió a uno de sus post. Creo que es una poesía muy significativa con la que se puede jugar. Podemos cambiar la palabra " aulas" por Biblioteca, casa, vida... Todo. La poesía debe estar mucho más presente. Para mí es el alimento del alma.

La poesia en las aulas (Asunción Carracedo)


Llenar las aulas de poesia: versos secretos estrofas marchosas rimas mimosas ritmo acrobático sentimientos y emociones colgando de las paredes... entre paréntesis, sobre las mesas... algo dispersas, flotando en el aire... haciendo una torre... ¡¡Qué dure la fiesta todo el trimenstre!! No, ¡¡mejor que dure siempre!!

Sí, que dure siempre la poesía. Dejémosla entrar.

viernes, 4 de septiembre de 2009

El duende Raúl, de María Lourdes García Jiménez


Bueno, estoy buscando algunos poemas de Rafael Alberti para niños y me he encontrado este poema dedicado a un duende llamado Raúl. Me ha hecho bastante gracia, así que he decidido ponerla aquí. El poema es de Mª Lourdes García Jiménez.


EL DUENDE RAÚL.


El duende Raúl

se viste de verde,

zapatos de ola

con cascabeles,

Pantalones rojos,

chaqueta azulada,

orejas picudas

y pelo naranja.

Le gusta la música

y toca la flauta,

vive en los sueño,

en casa de plata,

Es un personaje

de cuento infantil

aparece siempre

para hacerte dormir.



Mª Lourdes García Jiménez

Febrero 2004

Un extracto de la Guía para bibliotecarios.


¿Cómo ha de ser el bibliotecario/a? ¿ qué actitudes debe tomar ante sus usuarios? Pues aquí la Guía para Bibliotecarios menciona las características principales que ha de tener un bibliotecario/a y que voy a transcribir:


Aunque se asocie con imágenes de soledad y quietud, la lectura es una actividad eminentemente social. Detrás de cada lector hay una trama de relaciones sociales que hicieron que ese libro llegara a sus manos: el regalo de un amigo, la elección de un docente, la recomendación de un compañero y, por supuesto, la intervención de un bibliotecario que orientó la elección.

Por todo esto, el rol del bibliotecario resulta importantísimo como mediador entre los libros y los chicos. Invitar con pasión a la lectura siempre será mejor que los mandatos, los sermones o cualquier slogan. No olvidemos que los chicos tienden a imitar todo aquello que hacen los adultos a quienes admiran y quieren. En este sentido, algunas de nuestras actitudes pueden ser clave para despertar el deseo de leer:

.Afición a la lectura.

.Entusiasmo por comunicar esta afición.

.Capacidad para observar las reacciones de los lectores ante los diversos tipos de textos.

.Curiosidad por conocer los gustos y las preferencias de los lectores a través del diálogo.

.Interés por la literatura infantil y juvenil y cuanto contribuya a enriquecer su difusión.]

.Tratamiento individual y grupal del itinerario de lecturas.

.Disposición para leer, narrar, comentar y recomendar libros.

¿Estáis de acuerdo? Yo sí, al cien por cien. Si no amas los libros es algo ilógico que te dediques a ésto y es algo que se nota.
Un bibliotecario que no sienta pasión por la materia prima de su trabajo se convierte en un bibliotecario vacio. No quiere decir que hayas de leer todos los libros que hay en la Biblioteca pero sí mostrar un interés por ellos. Se nota muchísimo cuando hay este amor hacía los libros y hacía la lectura. Puedes equivocarte a la hora de recomendar un libro, darle a una persona uno que a tí te ha encantado y que a ella le deja frío, pero da igual. Lo que realmente cuenta es que le transmitas lo que sientes por los libros.